Nacional / 26 diciembre, 2018

Piden ayuda a otros países para esclarecer la tragedia aérea de Puebla

El Gobierno contacta con EU, Canadá y varios países europeos para dilucidar las causas de la tragedia en la que han muerto la gobernadora, Martha Érika Alonso, y el senador del PAN Rafael Moreno Valle

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Fuente: Anónimo

México recurre a la ayuda de expertos internacionales para dilucidar las circunstancias en las que se produjo el accidente de helicóptero que acabó este lunes con la vida de la gobernadora de Puebla, Martha Érika Alonso, de su marido, Rafael Moreno Valle -también exgobernador poblano y coordinador de senadores del Partido Acción Nacional (PAN, conservador)-, de uno de sus asesores en la Cámara, Héctor Baltazar, y de los dos pilotos de la aeronave. El Gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha solicitado la colaboración de las agencias federales de investigación de Estados Unidos y de la Junta Nacional de Seguridad del Transporte (la National Transportation Safety Board), que proporcionará técnicos de alto nivel para tratar de arrojar luz en torno a lo sucedido.

Horas más tarde, sin embargo, el propio Ejecutivo mexicano ha informado de que el cierre de Gobierno en el vecino del norte impide por el momento que sus investigadores participen en las pesquisas. Sí están trabajando ya en la investigación los fabricantes del fuselaje y las turbinas del helicóptero, producidos, respectivamente, en Italia y en Canadá. Ante la negativa, las autoridades mexicanas han contactado a agencias de seguridad aérea de varios países europeos y de la propia Canadá para que se unan a los trabajos. El objetivo: darle toda la transparencia posible a la indagación y evitar, de este modo, cualquier tipo de dudas y suspicacias internas.

“Tenemos instrucciones precisas del presidente de la República de contar con los mejores expertos internacionales y, por ello, ya se ha contactado con la National Transportation Safety Board. Se trata de hacer efectivo el compromiso con la verdad”, subrayó a mediodía de este martes, menos de 24 horas después del accidente, el subsecretario de Transportes de México, Carlos Alfonso Morán. “No se puede descartar ninguna causa, tiene que ser investigado”, ha agregado el número dos de la Secretaría (Ministerio) de Comunicaciones y Transportes. A última hora de la tarde, sin embargo, el propio Morán se corrigió y dijo que, “por el momento” no podrán participar los investigadores de la citada Junta Nacional de Seguridad del Transporte de EE UU. La razón: “Nos informaron de que, debido al conflicto entre el Senado y el Ejecutivo de ese país, no va a ser por el momento posible que nos acompañen”.

A última hora de la tarde del lunes, el titular de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, había llamado a “no especular de ninguna manera con que se trate de otra cosa de lo que aparentemente es hoy: una falla en el aparato”. El tiempo de la investigación, dijo Jiménez Espriú, “es incierto en estos momentos. Hay una importante destrucción de la aeronave, pero esperamos que los expertos puedan trabajar lo antes posible”.

Los esfuerzos de las autoridades mexicanas, ya con la ayuda de los especialistas privados italianos -la nacionalidad de la empresa que fabricó el helicóptero, Augusta- y canadienses -la de la firma de los motores que montaba el aparato, Pratt & Whitney-, se centran en identificar las causas por las que la aeronave, un helicóptero de modelo A109 que cumplía todos los requisitos técnicos para volar, se desplomó apenas 10 minutos después de despegar del helipuerto Triángulo de las Ánimas, en pleno centro de la ciudad de Puebla. Las licencias de vuelo y los certificados médicos del capitán, Roberto Coppel, y del primer oficial, Marco Antonio Tavera, se encontraban al día. Ambos eran experimentados, con miles de hora de vuelo a sus espaldas. La aeronave también tenía vigente el certificado de aeronavegabilidad, emitido en septiembre. “Tenía pocas horas de utilización [2.400] y estaba en buenas condiciones”, destacó.



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