Carmen Aristegui
Carmen Aristegui

La terna

15 diciembre, 2018

Andrés Manuel López Obrador llegó a la Presidencia con la promesa principal de cambiar el régimen. Una cuarta transformación a la altura de la Independencia, la Reforma y la Revolución. Acabar con la corrupción sistémica, abatir la impunidad lacerante y no permitir más los fraudes electorales ni la simulación gubernamental.

Un cambio radical es el que viene, nos ha dicho. Un tiempo para construir desde abajo las nuevas estructuras de un verdadero Estado democrático.

No hay medias tintas ni compromisos chatos. Ha puesto la vara en lo más alto y asumido un reto formidable.

El tiempo empezó a correr. A partir de ahora cada paso, cada decisión, cada resolución tomada tendrá que ir en sintonía con la idea de un nuevo régimen en donde se pueda enmendar la plana, incluso, al Presidente de la República, si es menester hacerlo. Toca a los otros Poderes ejercer el contrapeso.

Ayer, durante su conferencia de prensa anunció la terna que propondrá al Senado para nombrar a un nuevo ministro de la Corte. Dos de las propuestas están ligadas al partido del Presidente y la tercera tiene antecedentes que no pueden ser ignorados. La clara cercanía con el Ejecutivo que tienen los propuestos no garantiza la independencia necesaria para ocupar ese puesto.

Loretta Ortiz, académica e investigadora de destacada trayectoria en derechos humanos, colaboró con el Gobierno electo en la organización de los foros para la pacificación en México.

Su cercanía con López Obrador es indiscutible. Su esposo, José Agustín Ortiz Pinchetti, fue secretario general de Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, cuando éste fue jefe de Gobierno. Vivieron juntos el desafuero.

Celia Maya García, magistrada del Tribunal de Justicia de Querétaro, ha participado en procesos electorales y manifiesta públicamente su afinidad con el movimiento de López Obrador.

Juan Luis González Alcántara, el que mayor peso y trayectoria tiene en el Poder Judicial, quedó marcado hace algunos años por el caso Góngora. El Magistrado fue señalado por la ex pareja del ex presidente de la Suprema Corte por haber maniobrado e intervenido -a petición de Góngora- para bajar las manutenciones que el Ministro otorgaba a sus dos hijos menores, obtenidas por la madre después de una batalla judicial.

El papel de González Alcántara fue clave en esta historia. Amigo de Góngora, actuó sin rigor e independencia en un caso en el que de por medio estaban dos pequeños niños autistas y una madre en la cárcel. Ministro y Magistrado actuaron de manera indebida y así quedó demostrado.

La serie de irregularidades cometidas desde el Poder Judicial para favorecer y permitir la reprimenda del Ministro en contra de su ex pareja fueron exhibidas públicamente en una importante investigación periodística que se realizó en el 2013.

El escándalo periodístico desembocó, entre otras cosas, en un pronunciamiento de la CNDH acerca de las acciones y omisiones de miembros del Tribunal de Justicia de la Ciudad de México -del cual González Alcántara era parte- por las cuales la madre de los dos menores “fue privada de su libertad durante 12 meses de manera ilegal e injusta”.

Sorprende que el Presidente López Obrador desconozca o, peor aún, le parezca irrelevante un antecedente tan delicado como éste, cuando pensó en González Alcántara primero como candidato a la Fiscalía General y, ahora, como candidato a la Suprema Corte.

Si el Presidente de México no tuvo el cuidado de revisar la actuación de quien hoy postula tendrán que ser los Senadores quienes revisen la actuación del magistrado González Alcántara en el caso Góngora Pimentel. Sería imperdonable que por no contrariar al Presidente, la mayoría morenista hiciera caso omiso de aquella investigación y de sus implicaciones.

Dice López Obrador, con una frase zedillista, que “la línea es que no hay línea”.

Los Senadores tendrán que hacer valer su alta investidura, con independencia y responsabilidad. Si la terna no es la idónea para elegir de ahí a un nuevo ministro, queda el recurso de rechazarla para que el Presidente de la República se vea obligado a elaborar otra con más cuidado.