Mauricio Belloc
Selva urbana Mauricio Belloc

¿Ejecutivo o ejecutor… de la prensa?

26 diciembre, 2018

El periodismo de Tamaulipas sufre la peor persecución de la historia, dos colegas muertos, par de compañeros recluidos como si fueran viles matarifes y dos periódicos que se han visto extraordinariamente afectados y perseguidos por el Ejecutivo ¿o ejecutor? y sus oscuros socios.

¿Quién sigue, qué es lo que a continuación ocurrirá con la poca prensa no vendida?

Ni cuando a un gobernador (nativo de Nuevo Laredo) le achacaron el asesinato de un periodista, se había visto un revanchismo político tan visceral de parte del detentador del poder gubernamental hacia los medios de comunicación, tal y como ahora.

Y cuando decimos ahora, nos referimos sólo a este moribundo o feneciente -para estar a tono- año 2018, ni qué decir de esta última semana que ayer acaba de morir -para seguir en el mismo tono que tanto fascina al Ejecutivo ¿o debemos decir, al ejecutor?-, en que un periódico victorense murió, cerró su rotativa después de 34 años de trabajo serio y otro medio de comunicación vivió el horror y el terror de amanecer con una cabeza humana, colocada en su banqueta.

Pobre hombre al que sin miramientos mataron, para así enviar tan sanguinario y muy claro mensaje para toda la prensa en el Estado, porque el recadito es para toda prensa en la entidad, para que se alineen o los desalinean, es decir, “plata o plomo”.

Como terror superlativo infundido -y harto fundado- debemos entender los asesinatos de dos reporteros, sobre todo el de Carlos Domínguez Rodríguez, porque aún y cuando a la luz pública se suponía afín a cierto gobernante, alguien muy bien pudo maquiavélicamente haber dispuesto su final, para acusar a los enemigos políticos de este hombre al que Domínguez vanagloriaba.

O sea, el de Carlos pudo haber sido un despiadado asesinato a modo, para luego acusar a los rivales de este funcionario estatal.

Así como la quitada de vida de Héctor González Antonio, serio reportero de Excelsior, torturado y asesinado el 29 de mayo, con más de 24 severos golpes y sobre todo porque el 3 de septiembre, el hoy “Fiscal Carnal”, Irving Barrios Mojica se sacó de la chistera a un raterillo de poca monta, como el supuesto despiadado asesino de Héctor, como quien le quería robar su auto y sus pertenencias.

MUCHO SOSPECHOSISMO

Por sus esbirros o bien, los de sus socios oscuros, quien manda en Tamaulipas no deja de ser sospechoso del perjuicio a los dos medios de comunicación de la capital de Tamaulipas y las muertes de los periodistas y los encierros de otro par.

El gobierno tiene herramientas para perseguir y hacer la existencia imposible a quien no está de su lado, incluso a un medio de prensa serio, enviándole todo tipo de trabas, zancadillas, cargos, auditorías, obstáculos y demás cobros de derechos o de asuntos tributarios, de señalarle lo inmerecido y acusarle de lo más injusto, hasta ahogarlo.

Y si no se puede, pues ahí están los amigos de las sombras, para dejar una cabeza sin cuerpo, de esas que les afloje el ídem hasta el periodista más serio, el más plantado.

Medidas estrangulantes o sangre de por medio, sí que le están resultando muy bien al Ejecutivo ¿o ejecutor?

Este es el terror que vive la prensa de Tamaulipas, pero… ¿Qué sigue o quién es el próximo perjudicado, qué medio de comunicación que no comulga con quien se siente el dueño del Estado, del poder, del gobierno y del mismo crimen?

¿A quien le ejecutarán el siguiente delito suavizador o suavizante?

Delito, delincuente, acciones delictivas, conducta antisocial, ilícita, ¡carajo!, miren que en todo ello, el susodicho, el referido en esta colaboración, sí que tiene ya un muy amplio recorrido, el hombre desde sus mocedades ha andado muy bien el camino, porque desde muy chico ya “tocó piano”, es decir, ya le tomaron sus huellas dactilares y su respectiva fotografía de fichaje criminal, ya tiene su “raqueta”, que es como dicen los malandrines pochos y chicanos, allende el Bravo, a las personas que ya fueron fotografiados para su archivo delictivo.

Ya no queremos más Expreso, ni La Verdad, ni mucho menos Héctor González, ni Carlos Domínguez.

Pero mucho menos queremos más Gabrieles Garza Flores junior, ni Luises Valtierras, encerrados como despiadados asesinos.

Nadie del gremio en Nuevo Laredo, creemos que lo sean, miren que a Gabriel Garza en lo personal lo conocemos muy cercanamente desde hace 38 años, fue en agosto del año 1990, quien nos dio la mano a nuestra llegada, es un profesional serio y decente, muy dedicado, desde entonces trabajamos hombro a hombro con él, como grandes cuates que somos.

Y a Luis Valtierra lo conocemos desde principios de este siglo, desde hace más de tres lustros, pero a su padre, desde hace mucho más tiempo, lo mismo que a su hermana, los tres personas muy trabajadoras y luchadoras.

Que los acusen de un crimen con tintes 100 por ciento políticos -su coacusado de este par de periodistas, es el tío del ex alcalde local y a la vez rival político del actual detentador del poder gubernamental en Tamaulipas-, eso es no tener perdón de Dios.

Están encerrados dos compañeros, mismos que están o han enfermado adentro de la prisión, eso no es justo.

Por eso ¿que sigue contra la prensa en la entidad? ¿Quién sigue de ser perjudicado en Tamaulipas, tal vez en Ciudad Victoria, otra vez en Nuevo Laredo o será el turno para Reynosa?

Feliz Navidad, estimados lectores.

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